Cada joven tiene capacidades diferentes.
Algunos descubren fácilmente aquello en lo que destacan.
Otros necesitan más tiempo y experiencias para reconocer sus habilidades.
Durante la etapa de Conquistadores, una de las grandes oportunidades del joven es descubrir:
“¿Qué puedo hacer?”
“¿Qué habilidades tengo?”
“¿Cómo puedo utilizar lo que sé para ayudar a otros?”
Acompañar este proceso es una de las tareas más valiosas de los padres.
Los talentos no siempre son evidentes
Cuando pensamos en talentos, muchas veces imaginamos habilidades sobresalientes:
- cantar;
- hablar en público;
- practicar un deporte;
- dibujar;
- tocar un instrumento.
Pero existen muchos otros talentos:
- escuchar a otros;
- organizar;
- resolver problemas;
- enseñar;
- trabajar en equipo;
- cuidar detalles;
- servir;
- tener paciencia.
Un joven puede tener habilidades importantes que todavía no reconoce.
Dale oportunidades para explorar
Los talentos normalmente aparecen cuando una persona tiene la oportunidad de probar cosas diferentes.
Puedes animarlo a participar en:
- especialidades;
- actividades del Club;
- proyectos de servicio;
- deportes;
- arte;
- música;
- actividades prácticas;
- experiencias nuevas.
No todas las experiencias terminarán convirtiéndose en una pasión.
Y está bien.
Explorar también es aprender.
Observa qué actividades disfrutan
Una pista importante para descubrir capacidades es observar qué cosas despiertan interés en tu hijo.
Pregúntate:
¿Qué actividades hacen que pierda la noción del tiempo?
¿Qué cosas disfruta aprender?
¿Qué problemas le gusta resolver?
¿Qué responsabilidades realiza con facilidad?
A veces los talentos aparecen precisamente en aquello que el joven disfruta hacer.
Pregúntale sobre sus intereses
Los padres pueden ayudar mucho simplemente conversando.
Puedes preguntar:
“¿Qué actividad te gustaría aprender?”
“¿Qué cosas crees que haces bien?”
“¿Qué te gustaría mejorar?”
“¿Hay algo que te gustaría intentar?”
Estas preguntas ayudan al joven a reflexionar sobre sí mismo.
No compares sus talentos con los de otros
Uno de los mayores errores es comparar:
“Tu amigo es mejor en eso.”
“Tu hermano hacía más cosas a tu edad.”
“Deberías intentar ser como…”
Cada joven tiene un proceso diferente.
La comparación puede hacer que deje de valorar sus propias capacidades.
Es mejor ayudarlo a descubrir:
“¿Cómo puedo crecer desde donde estoy?”
Ayúdalo a reconocer sus fortalezas
Algunos jóvenes son muy conscientes de sus debilidades, pero les cuesta identificar sus fortalezas.
Puedes ayudarlo mencionando observaciones concretas:
“He notado que sabes escuchar a las personas.”
“Tienes facilidad para organizar.”
“Me gusta cómo ayudas cuando alguien lo necesita.”
“Eres constante cuando algo te interesa.”
La confianza crece cuando el joven aprende a reconocer sus capacidades.
El talento necesita desarrollarse
Descubrir una habilidad es solamente el inicio.
Un talento necesita:
- práctica;
- paciencia;
- disciplina;
- aprendizaje;
- perseverancia.
Un joven puede tener facilidad para algo, pero todavía necesitar desarrollar esa capacidad.
Puedes enseñarle:
“Tener talento es una oportunidad, pero crecer requiere esfuerzo.”
Permite que se equivoque mientras aprende
Cuando un joven prueba algo nuevo, puede fallar.
Puede descubrir que algo no era como esperaba.
Puede sentirse frustrado.
Eso forma parte del proceso.
En lugar de decir:
“Te dije que no era lo tuyo.”
puedes preguntar:
“¿Qué aprendiste de esta experiencia?”
“¿Quieres intentarlo de otra manera?”
Cada intento aporta información sobre quién es y qué disfruta.
Ayúdalo a usar sus talentos para servir
Una de las mejores formas de descubrir el propósito de una capacidad es preguntarse:
“¿Cómo puedo usar esto para ayudar?”
Un joven que sabe dibujar puede crear algo para otros.
Uno que sabe organizar puede ayudar en un proyecto.
Uno que comunica bien puede animar a alguien.
Uno que disfruta enseñar puede apoyar a otros jóvenes.
Los talentos adquieren mayor significado cuando benefician a otros.
El liderazgo comienza con conocer sus capacidades
Un buen líder necesita conocer sus fortalezas y también sus áreas de crecimiento.
Un joven que comprende sus capacidades puede asumir responsabilidades con mayor seguridad.
Puede aprender:
“Esto es algo que puedo aportar.”
“Esto es algo que necesito mejorar.”
“Puedo trabajar junto a otros.”
El autoconocimiento es una base importante del liderazgo.
Evita definirlo demasiado pronto
A veces los adultos colocamos etiquetas:
“Él es el deportista.”
“Ella es la creativa.”
“Él no es bueno para hablar.”
Pero los jóvenes todavía están creciendo.
Una persona puede desarrollar capacidades nuevas con el tiempo.
Permite que tu hijo descubra diferentes áreas.
Apoya sus intereses aunque no sean los tuyos
Puede ocurrir que tu hijo tenga intereses diferentes a los de la familia.
Tal vez le gusta algo que tú no conoces.
Eso puede ser una oportunidad.
Puedes decir:
“Cuéntame qué te gusta de eso.”
“Enséñame lo que estás aprendiendo.”
El interés de los padres fortalece la confianza.
El Club de Conquistadores como espacio de descubrimiento
El Club ofrece muchas oportunidades donde los jóvenes pueden descubrir capacidades:
- actividades prácticas;
- especialidades;
- liderazgo;
- servicio;
- trabajo en equipo;
- desafíos.
Estas experiencias permiten que el joven descubra habilidades que quizá no aparecen en otros contextos.
Ayúdalo a pensar en su propósito
Más allá de preguntar:
“¿En qué eres bueno?”
También es valioso preguntar:
“¿Cómo puedes usar eso para hacer el bien?”
“¿A quién podrías ayudar con esa habilidad?”
“¿Qué impacto te gustaría tener?”
Los talentos tienen mayor significado cuando están conectados con un propósito.
En pocas palabras
Ayudar a tu hijo Conquistador a descubrir sus talentos significa darle oportunidades para explorar, equivocarse, aprender y crecer.
No todos los jóvenes descubrirán sus capacidades al mismo tiempo.
Algunos necesitarán más experiencias.
Otros necesitarán más confianza.
Tu papel como padre es acompañar el proceso, reconocer sus fortalezas y recordarle que sus habilidades tienen valor y propósito.











































