Martín Lutero

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10 de noviembre de 1483

18 de febrero de 1546

Martín Lutero (1483-1546) fue un sacerdote, monje y teólogo alemán, figura central del movimiento religioso y cultural conocido como la Reforma protestante. Aunque otros reformadores anteriores ya habían expresado los mismos puntos de vista que Lutero, su personalidad carismática y el uso eficiente de la imprenta estimularon la aceptación generalizada de su visión del cristianismo.

Nació en el seno de una familia de la clase baja, que esperaba que él llegara a ser banquero, pero su insistencia en definir verdades incuestionables, junto con una llamada al auxilio divino que hizo durante una tormenta, le llevaron a convertirse en un monje agustino. Era un devoto, aunque inconformista, sacerdote de la iglesia católica en Wittenberg, Alemania, hasta que su indignación por la política de la Iglesia, especialmente por la venta de indulgencias, le llevó a cuestionar la autoridad de la Iglesia.

La intención inicial de Lutero no era desafiar la jerarquía eclesiástica ni al papa. Sus 95 Tesis de 1517 fueron una invitación a discutir las políticas y las prácticas de la Iglesia que él encontraba conflictivas y en contra de la Biblia. El documento original, escrito en latín, iba dirigido a una audiencia eclesiástica, pero fue traducido al alemán por sus amigos y seguidores y, gracias a la llegada de la imprenta alrededor de 1440, sus tesis se difundieron por toda Alemania y otras naciones, lo que puso en marcha la Reforma protestante.

Los primeros años y el juramento

Lutero nació en 1483 en Eisleben, en la actual Alemania, por aquel entonces parte del Sacro Imperio Romano. Sus padres eran campesinos acomodados porque, aunque su padre no estaba vinculado a la tierra como granjero, poseía varias minas de cobre. El académico Roland H. Bainton comenta:

Su padre, Hans Luther, y su madre, Margaretta, eran [campesinos] alemanes fornidos y de tez morena. No se dedicaban a la labranza porque, como hijo sin herencia, Hans había cambiado la granja por las minas. En las entrañas de la tierra, había prosperado con la ayuda de Santa Ana, la patrona de los mineros, hasta que llegó a convertirse en propietario de media docena de fundiciones; aunque no era suficientemente rico, y su mujer tenía que ir al bosque a recoger leña para su casa. El ambiente en la familia era el de los campesinos: duro, áspero, a veces grosero, crédulo y devoto. El viejo Hans rezaba junto a su hijo y Margaretta era una mujer devota. (10-11) Lutero era el mayor de varios hermanos, y su padre pensó que, al tener una buena educación, podía llegar a ser abogado y ascender en la jerarquía social a una posición más acomodada. Lutero estudió primero en Magdeburgo y Eisenach, antes de entrar en la universidad de Erfurt en 1501, con 17 años de edad. Según sus escritos posteriores, Lutero tuvo dificultades en sus estudios y abandonó la carrera de derecho, que finalmente consideró sin sentido.

Su búsqueda de significado de la vida, algo concreto e invariable, le condujo a la filosofía, aunque tampoco la encontró satisfactoria, porque sintió que se basaba en la razón e interpretación humanas de circunstancias cambiantes, en las que no se podía confiar, porque el razonamiento intelectual fallaba ya que, forzosamente, los seres humanos estaban a merced de interpretaciones subjetivas de sus experiencias. Creía en Dios como la verdad última pero no tenía idea de cómo alcanzar una comunión significativa o duradera. Había crecido en el temor de Dios, como un juez estricto e implacable, y no podía concebir otra imagen de la divinidad.

En julio de 1505, mientras Lutero volvía por la carretera hacia la universidad, estalló una tormenta y un rayo impactó en un árbol cercano. Asustado, gritó “¡Santa Ana, ayúdame, me haré monje!” (Bainton, 5). Lo consideró un juramento solemne y, al llegar a la universidad, vendió sus libros y abandonó, ingresando el mismo mes, el 17 de julio de 1505, en el monasterio de San Agustín, para gran disgusto de su padre.

Crisis espiritual y revelación
Las 95 Tesis
Worms y Wartburg
Guerra de los campesinos
Matrimonio y luteranismo
Conclusión